jueves, diciembre 15, 2005

Mi Profanísima "Trinidad"

Así como para algunos de nosotros existe la Santísima Trinidad, para otros, entre los que también me incluyo, existe la profanísima trinidad, que está compuesta por cualesquiera tres pasiones, vicios, gustos que le ocupen el tiempo íntimo y propio. En mi caso este trío profano está compuesto, por supuesto, por la ópera, los habanos y el cognac (aunque fácilmente se amplía el número con el vino, la cocina y los resultados de ésta, la conversación y por cierto, el amor, entre los placeres el primus inter pares).



Hace un tiempo supe que en uno de esto placeres uno podía llegar a fumar un habano llamado ni más ni menos que “Trinidad”, como el que se muestra en esta foto.

Mi hermano me regaló un catálogo de habanos que dice sobre los Trinidad “Este puro aún no se encuentra en cualquier tienda, pero algunas personas –muy selectas- han tenido la oportunidad de fumarlo recientemente: fueron los 164 invitados a la ‘cena del siglo’, de Marvin Shanken, en París, en octubre de 1994. El único e incomparable tamaño del trinidad, el Laguito N° 1, cono el Cohiba Lancero, fue servido como primer puro. Con una capa más oscura de la que puede encontrarse en ningún Cohiba y un sabor rico y fuerte, algunos pensaron que habría sido más apropiado ofrecerlo al término de la cena.

“Hoy, el misterio envuelve los orígenes de este puro. Al presidente Fidel Castro, que no fuma, se le ha atribuido su creación, como presente exclusivo para jefes de estado, reemplazando al Cohiba, después de que éste se empezó a vender al público. Sin embargo, en su entrevista con Cigar Aficionado (verano de 1994), Castro virtualmente negó conocer hasta su existencia. Sigue ofreciendo Cohibas a los buenos fumadores que hay entre sus conocidos.

“Así, ¿de quién fue la idea de pedir a la fábrica El Laguito que manufacturara el Trinidad? Hasta hoy, fuera de los círculos oficiales del gobierno cubano, nadie lo sabe.”

Finalmente, este catálogo que califica más de un centenar de puros de todo el mundo, le otorga “la mejor calidad que existe”

Conocer de antemano lo que se va a disfrutar aguza los sentidos y permite disfrutar aún más. Hace una semana llegó a mis manos una espléndida caja de Trinidad y este fin de semana me di el gusto de disfrutarlo lentamente, a bocanadas gruesas, de fuerte aroma, con un sabor persistente. En suma, fumarme el primer Trinidad de mi vida, sin ser además una persona muy selecta ni haber estado en la ‘cena del siglo’ en París, fue una placenterísina experiencia, que corona la profana trinidad de mis pecados.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Recuerdo cuando fui a verla, al Municipal... Quedé maravillado, y también se me gravó en el alma.

Anónimo dijo...

Así no se puede trabajar...

Bien, ahora que iré a México sin lugar a dudas traeré un León Jimenez de esos con forma de torpedo para darle un espacio a la Trinidad.

Un abrazo.